- admin
- On 18 agosto, 2025
- https://zasmadrid.com/

Las condiciones que convierten una chispa en un infierno están servidas: temperaturas que han rozado 46 ºC, aire seco, vientos erráticos y tormentas secas. Eso es gasolina en el monte. Cuando el termómetro se dispara y la humedad cae, cualquier chispa —un rayo, una negligencia, una quema agrícola mal hecha— se vuelve un monstruo imparable. No es casualidad: la ciencia lleva años advirtiéndolo y este verano lo ha confirmado con crudeza.
Submit a Comment