La muestra ofrece una visión integral de la trayectoria artística de Anders Zorn (1860-1920), marcada por una tensión entre cosmopolitismo y arraigo local
Anders Zorn. Recorrer el mundo, recordar la tierra realiza un recorrido cronológico y temático por la obra del artista a través de más de ciento treinta obras entre acuarelas, pinturas, grabados y esculturas, lo que ofrece una completa panorámica de su producción.
Establecido en París desde 1888, Zorn destacó como pintor naturalista en las exposiciones internacionales junto a John Singer Sargent o Joaquín Sorolla. Su éxito pronto desbordó las fronteras europeas y llegó a Estados Unidos, donde se convirtió en un retratista famoso. A pesar de su reconocimiento internacional, Zorn siempre mantuvo un profundo vínculo con su país, y en 1896, más de dos décadas después de su periplo internacional, regresó a su ciudad natal, Mora, donde falleció en 1920.
La perfección de la acuarela Zorn alcanzó un gran dominio de la acuarela, técnica que perfeccionó a través de sus distintos viajes de juventud, entre los que destacan los realizados a España, cuadros entre escenas costumbristas y paisajes de Cádiz, Sevilla, Granada… La culminación de las acuarelas se encuentra en la precisión de la representación de los bosques de su tierra natal sueca y en las marinas (fue temprana su fascinación por mostrar la plenitud del agua, cuya superficie y reflejos se convertirán en un tema recurrente a lo largo de toda su carrera); pinturas realizadas con una fuerza extraordinaria y una novedosa representación de la luz y el misterio de los efectos atmosféricos que la rodean.
Zorn retratista Zorn prefería integrar al retratado dentro de su ambiente personal y con una pose que expresase su carácter. A lo largo de su carrera fue requerido por numerosas personalidades para realizar sus retratos al óleo, entre ellas monarcas, grandes empresarios y presidentes norteamericanos. Su técnica pictórica, caracterizada por una pincelada suelta y expresiva, fue especialmente apreciada por su audacia y espontaneidad.
Zorn forma parte de una generación de artistas vinculados al nacionalismo romántico, que defendió la construcción de la identidad nacional mediante la exaltación de la cultura tradicional y rural, la naturaleza y las costumbres populares. En sus obras plasmó las tradiciones y oficios artesanales, las fiestas y la indumentaria local de su localidad, como una forma de resistencia frente al avance de la industrialización y como reafirmación de la identidad nacional.
La muestra, coorganizada junto a la Kunsthalle de Hamburgo, cuenta con la colaboración del Zornmuseet y del Nationalmuseum de Estocolmo, así como con la participación de más de cuarenta prestadores, entre los que destacan, además de las instituciones mencionadas, la Casa Real de Suecia, el Göteborgs Konstmuseum, las Gallerie degli Uffizi, la National Portrait Gallery de Washington, el Museum of Fine Arts de Boston, la Alte Nationalgalerie de Berlín, el Museo Sorolla o el Museo Nacional del Prado.
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