La editorial Páginas de Espuma publica Cuentos de Ray Bradbury, con edición de Paul Viejo, traducción de Ce Santiago, ilustraciones de Arturo Garrido y prólogo de Laura Fernández
Organizado cronológicamente, este volumen con más de un centenar de cuentos, permite seguir la evolución estilística, simbólica y temática de Ray Bradbury
«Además de “El peatón” hay cuentos como “Bonfire”, “Burning Bright” y “Los desterrados”, sobre mis autores favoritos que mueren en Marte cuando queman sus libros en la Tierra. Y en “Usher II” un hombre enloquece cuando los intelectuales destruyen a Frankenstein, Drácula y otros. Invita a esos críticos a una casa llamada Usher y la hunde con ellos dentro, con los tontos que mataron a sus mitos». «Escribí “Pillar of Fire” en 1946, cuatro años antes que “El peatón”. En este relato un hombre se levanta de la tumba porque el mundo ya no cree en Edgar Allan Poe o en Halloween, y despotricando sale a enseñarle la muerte a gente que vive en una sociedad superlimpia que no cree en la imaginación… ». Estas declaraciones de Bradbury cimentan los pilares de lo que fue su escritura: veneración por los libros, una mitología formada por escritores de lo fantástico y la consideración de que la imaginación es el aspecto más salvable de nuestra condición humana.
Pero la fantasía de Ray Bradburyestá llena de la soledad y del terror que produce lo cotidiano. Con todo el espanto de la simpleza, la vida corriente trata de imponerse sobre la imaginación y el deseo. Como escribió Borges, en el prólogo de Crónicas marcianas, «Bradbury ha puesto sus largos domingos vacíos, su tedio americano, su soledad… », tanto en Marte como en toda la aventura espacial. Lo increíble y lo extraordinario, la fantasía, se ven mancillados por la vulgaridad de la existencia: la rutina que no sólo se esfuerza en permear todo lo humano sino que también trata de colonizar el mundo extraterrestre.
El miedo metafísico y el simbolismo («Las palabras son símbolos», dice en su cuento “Los poemas”), las metáforas unidas a los sentimientos y a los espacios emocionales recurrentes, el humor absurdo, caracterizan las colecciones de cuentos del escritor y su universo literario. Como escribe el editor, Paul Viejo, en la nota a esta edición, Bradbury «supo anticipar muchas de las ansiedades contemporáneas: la sobreexposición tecnológica, la soledad urbana, la banalización del horror».
El escritor estadounidense Ray Bradbury (Waukegan, Illinois, 22 de agosto de 1920-Venice Beach, California, 5 de junio de 2012). (Photo by Sophie Bassouls Sygma-via-Getty-Images-Courtes y Ray-Bradbury Literary Works LLC).
Su esmero estilístico, pleno de lirismo, que marca el vértigo de la existencia como si se tratase del vacío en el espacio (descrito magistralmente en su cuento “Caleidoscopio”) conforma una escritura particular y mágica. Valga de ejemplo un fragmento de su cuento “La fruta del fondo del cuenco”: «El asesinato, el paso escultórico de la calidez al frío, se había consumado, y nadie lo sabía».
La multiplicidad de usos lingüísticos, tonos y temáticas, en su prosa poética tan singular, caracteriza esta antología que agrupa, por primera vez, todos los relatos de Ray Bradbury. Como apunta Paul Viejo, «hay cuentos que pertenecen con igual firmeza a la ciencia ficción, al relato fantástico o al realismo nostálgico; otros que cambian de registro con solo un giro estilístico. Antologar a Bradbury sin traicionar su espíritu requiere, por tanto, atender no solo a los títulos emblemáticos —aunque algunos son, por supuesto, imprescindibles—, sino también a aquellos textos que hablan en voz más baja, que iluminan desde ángulos laterales, o que muestran un Bradbury menos conocido pero igual de esencial».
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