18 de Julio, relato de un golpe de Estado: un ejercicio de memoria histórica - ¡Zas! Madrid
Se cumplen 82 años del inicio de la Guerra Civil. Un acontecimiento que, a pesar del tiempo transcurrido, tiene gran trascendencia en la vida política y social española. No es por nostalgia, porque yo no había nacido. Es por hacer un ejercicio de memoria histórica. Todos los miembros de mi familia que vivieron aquellos acontecimientos han fallecido de muerte natural; salvo mis abuelos paternos, que fueron pasados por las armas de Franco, ante un paredón en Toledo.

17 de junio de 1936. Las Raíces, lugar donde el grupo de militares de la guarnición de Tenerife conspiraron contra la II República.
Las elecciones celebradas el 16 de febrero de 1936 dieron la victoria al Frente Popular, constituido por los principales partidos republicanos y de izquierda. Entre los objetivos del gobierno del Frente Popular, estaban los del primer gobierno de la República en 1931, que pretendió modernizar el país y promover la justicia social. Portela Valladares, reconociendo la victoria del Frente Popular, entregó el poder a los vencedores legítimos, dando paso a un Gobierno presidido por Manuel Azaña. La situación en España cada vez era más tensa y se reflejaba en las discusiones de las Cortes. El 12 de julio fue asesinado el teniente Castillo por grupos armados de la derecha y al día siguiente, el diputado ultraderechista Calvo Sotelo, en una camioneta de la Guardia de Asalto.
Los días 17 y 18 de julio, estalló la sublevación militar en Marruecos. El 17, la insurrección militar se inició en Melilla y se extendió al conjunto del protectorado de Marruecos. El 18 y 19, el golpe se extendió por la península y los archipiélagos. El golpe triunfó en Galicia, Castilla y León, Navarra, con el general Mola en Pamplona; Andalucía Occidental, con Queipo de Llano en Sevilla, Baleares, excepto Menorca, con el general Goded. En Canarias, Franco, tras asegurar el triunfo del golpe en el archipiélago, se desplazó a Marruecos para ponerse al frente del ejército de África.
Fracasó en Asturias, Cantabria y parte del País Vasco, donde el PNV colaboró con la República. Madrid, Cataluña, Levante, Castilla la Mancha, Murcia y la zona oriental de Andalucía. Los fracasos más graves tuvieron lugar en Madrid, donde el presidente Giral entregó armas a las milicias obreras. También en Barcelona, donde la colaboración de los obreros de la CNT con la Guardia Civil y la Guardia de Asalto abortó la insurrección. En general, la sublevación no tuvo apenas respaldo popular y se basó en las fuerzas militares insurrectas. La capacidad de movilización obrera y el papel de la Guardia Civil fueron claves para el resultado final del golpe en cada zona del país.

Un grupo de milicianos se asoma a un terraplén en el frente de Navacerrada (Madrid), a finales de julio 1936. EFE/ARCHIVO DÍAZ CASARIEGO.
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