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¡Zas! Madrid | May 24, 2024

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Eduardo Galante, un entomólogo comprometido - ¡Zas! Madrid

Eduardo Galante, un entomólogo comprometido
Pedro Pozas Terrados

«Vivimos en un mundo interconectado a través de la Naturaleza y todos tenemos la obligación moral de su conservación»

Eduardo Galante es biólogo, doctor por la Universidad de Salamanca donde fue profesor hasta que obtuvo la cátedra de Zoología en la Universidad de Alicante. Ha sido presidente de la Asociación Española de Entomología y del comité español de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Entre sus diversas actividades ha sido coordinador de obras de referencia en conservación como el Atlas y Libro Rojo de los Invertebrados amenazados de España (Especies Vulnerables) e impulsor de la Red de Reservas Entomológicas de España.

Eres un científico que trabaja en silencio pero que estás realizando una gran labor en defensa del medioambiente y en la protección de especies. ¿En qué proyectos estás involucrado ahora?
Es verdad que, aunque he colaborado siempre con todos los medios de comunicación que me han requerido, no siempre los mensajes han tenido una gran repercusión mediática debido probablemente a que trabajo con insectos y este grupo de animales no ha sido hasta los últimos años objeto de atención en la conservación de la biodiversidad. Sigo trabajando en diversos frentes, y eso que me jubilé a finales de agosto de 2023 después de cuarenta y ocho años de profesor universitario, pero actualmente sigo vinculado a la Universidad de Alicante como profesor emérito. Con mi grupo de investigación seguimos conociendo la biología y ecología de los insectos ligados a los árboles de nuestros bosques, ya que en este grupo de insectos se encuentran algunas de las especies más amenazadas de Europa y por otra parte, nos da una valiosa información sobre el estado de conservación de nuestros bosques y nos permite predecir los cambios inducidos por el cambio climático. También estoy coordinando los trabajos impulsados por el Ministerio para la Transición Ecológica para conocer el estado de conservación de las poblaciones de especies de artrópodos y otros grupos de invertebrados de España incluidos en la Directiva Hábitats y en los Atlas y Libros Rojos de especies amenazadas españolas, así como las invasoras. Es un gran proyecto cuyo objetivo final es contribuir a los informes sexenales que el gobierno español tiene que remitir a la Unión Europea en 2025 y en el que participan más de cincuenta investigadores de toda España.

Eres el director del Museo de Biodiversidad situado en la localidad de Ibi (Alicante), ¿cómo se te ocurrió lanzarte en este apasionante proyecto?
El Museo de la Biodiversidad (MUBIO) es más que un gabinete de ciencias naturales, es un espacio de difusión y educación para sensibilizar, concienciar y capacitar a los diversos grupos de la sociedad sobre el concepto de biodiversidad, las amenazas que sufren las especies y sus hábitats y la necesidad de emprender acciones responsables y respetuosas con el Medio Ambiente. Necesitamos cambiar muchos de nuestros hábitos de vida para contribuir a crear un entorno mejor conservado y más sostenible. Esta fue la idea que me llevó a crear el museo, quizás uno de los proyectos que más satisfacciones me ha dado junto con la creación en la Universidad de Alicante del Instituto Universitario de Investigación CIBIO, Centro Iberoamericano de la Biodiversidad.

Creo, bajo mi punto de vista, que las agencias de turismo no publicitan la visita al museo a pesar de ser muy importante e instructivo, en comparación con la visita a Tierra Mítica y a otros lugares de Alicante. ¿A qué crees que se debe?
Pienso que a pesar del largo recorrido que ya tenemos, y que el MUBIO es uno de los museos más activos de la red de museos de la Generalitat Valenciana, sigue siendo un gran desconocido para parte de la sociedad. Por sus instalaciones han pasado medios de comunicación escritos y visuales tanto comarcales, como autonómicos y nacionales que han grabado programas y entrevistas que se han emitido incluso de forma repetitiva, pero sin embargo todavía hay muchos gestores y responsables de las administraciones locales que desconocen su existencia. En más de una ocasión he propuesto que se incluyese en circuitos turísticos, una iniciativa que creo es especialmente importante en una tierra que recibe miles de visitantes que desean informarse de nuestro territorio y buscan algo más que sol y playa. Pero para ello, los responsables de estos programas primero debieran conocerlo. Todo el que lo visita se queda sorprendido porque no imagina su contenido y el mensaje de conservación que encierra.

Como biólogo, eres amante de los insectos a los que consideras esenciales para los ecosistemas de nuestro planeta. Además, investigas la aplicación de insectos para el control de plagas. ¿Qué me dices de ello?
Los insectos, con una antigüedad cercana a los 400 millones de años, han logrado colonizar todos los rincones de la Tierra, siendo animales imprescindibles para el buen funcionamiento de los ecosistemas terrestres y dulceacuícolas. Con más de un millón de especies conocidas y más de diez millones por descubrir, según las estimaciones científicas, es el grupo de seres vivos con la más alta diversidad, agrupando más del 60% de las especies conocidas. Entre los insectos encontramos los principales recicladores de materia muerta, contribuyendo de manera eficiente a la fertilización del suelo. Los insectos son los principales polinizadores y de ellos depende en gran parte la producción de frutos y mantenimiento de la diversidad vegetal; más del 80 % de las plantas con flores son polinizadas por insectos. Son el principal componente de las redes de alimentación de las que dependen numerosos vertebrados y en los insectos encontramos un extraordinario recurso natural utilizado en la agricultura ecológica que permite hacer frente a las plagas mediante su uso de control biológico que evita el uso de agroquímicos y protege nuestra salud y la del planeta. Actualmente estamos en un momento crucial de pérdida de biodiversidad, es una extinción silenciosa a la que no se ha querido prestar atención cuando desde el mundo científico y conservacionista muchos veníamos desde más de tres décadas insistiendo en la gravedad del problema.

«Entre los insectos encontramos los principales recicladores de materia muerta, contribuyendo de manera eficiente a la fertilización del suelo, también son los principales polinizadores y de ellos depende en gran parte la producción de frutos y mantenimiento de la diversidad vegetal, son el principal componente de las redes de alimentación de las que dependen numerosos vertebrados y un extraordinario recurso natural utilizado en la agricultura ecológica que permite hacer frente a las plagas»

Has recibido numerosos premios y diplomas a lo largo de tu carrera científica. ¿De cuál o cuáles te sientes más orgulloso?
Los reconocimientos relacionados con la protección del medioambiente, todos ellos, independientemente de quien los otorgue, siempre constituyen una satisfacción al advertir que el mensaje de la conservación llega a la sociedad, constituyendo un acicate para seguir en la senda de la protección del medioambiente. Entre las distinciones recibidas, una de las que más satisfacciones me produjo fue el Premio de Protección del Medio Ambiente de Castilla y León en 2003, ya que me formé en la Universidad de Salamanca y en ella di mis primeros pasos como profesor antes de venir a la Universidad de Alicante. Asimismo, el Premio Internacional Augusto González de Linares de Medio Ambiente de Cantabria en 2007 fue una satisfacción por el reconocimiento que suponía a mi labor en Iberoamérica, donde por cierto recibí con gran cariño el diploma entregado por una comunidad de indios Mam de Chiapas, México, en reconocimiento al apoyo para la conservación del bosque de niebla y sus habitantes.

Eres miembro del Comité Internacional del Corredor Biológico Mundial. Un esfuerzo titánico para unir zonas protegidas y formar un pasillo de biodiversidad planetaria. ¿Qué te parece la iniciativa?
Es una magnífica iniciativa que remueve conciencias y busca la implicación de las administraciones locales, regionales y nacionales, así como universidades y centros de investigación para crear una comunidad que, superando barreras e ideologías, busquen transmitir la idea de que vivimos en un mundo interconectado a través de la Naturaleza y donde todos tenemos la obligación moral de su conservación. Ya son muchos los municipios, regiones, entidades científicas e investigadores que se han integrado en el Corredor Biológico. Creo que ha llegado la hora de pasar de las buenas intenciones a la acción, impulsando acuerdos y compromisos ambientales por parte de sus integrantes. Cualquier iniciativa llevada a cabo por cada uno de sus miembros, por pequeña que sea, se convertirá en un potente mensaje y reforzará la acción común de protección de la biodiversidad.

El gobierno tiene la obligación por Ley de legislar una Ley de grandes simios. ¿Qué te parece? ¿Lo apoyas?
Somos un país con una legislación ambiental bastante consistente que por sí misma debería ser una garantía para la protección de los grandes simios. No obstante, el desarrollo de una nueva ley centrada en los grandes simios, reforzaría su protección y daría mayor visibilidad a este grupo de seres vivos. En todo caso, el principal problema lo encontramos en la destrucción creciente de sus hábitats naturales y un creciente comercio ilegal movido por redes mafiosas internacionales. Tenemos que luchar con contundencia para detener este drama y ser implacables con el comercio ilegal.

La entomología forma parte también de tus investigaciones. ¿Nos podrías contar lo que haces por ese maravilloso mundo de los insectos?
Los insectos son desde hace más de cincuenta años el grupo de animales a los que he dedicado mis esfuerzos en investigación. Es un mundo fantástico, con una gran diversidad de formas y colores que muchas veces nos fascinan y, sin embargo, siguen siendo bastante desconocidos para gran parte de la sociedad. Tan sólo en España superan las 45.000 especies, más que el número total de especies de vertebrados de todo el mundo. A lo largo de mi carrera profesional he trabajado sobre todo con coleópteros, si bien he prestado atención a otros muchos grupos. Con nuestro grupo de investigación he tenido la fortuna de poder investigar en numerosos ecosistemas de nuestro país, principalmente en bosques mediterráneos donde hemos analizado la biodiversidad de insectos y su estado de conservación. Esto nos da una información muy valiosa para conocer el estado de conservación de los bosques y la biodiversidad que encierran, nos informa sobre problemas derivados de la gestión de sus masas forestales y nos permite evaluar los riesgos futuros derivados de impactos debidos a la acción humana o por el cambio climático. También he tenido la satisfacción durante más de veinte años de trabajar con mi grupo de investigación en bosques tropicales de América, particularmente en México y Costa Rica, desde las selvas tropicales lluviosas costeras, hasta los bosques de niebla por encima de los 1700 metros de altitud, lo que permitió descubrir más de 60 especies de coleópteros nuevas para la ciencia y conocer algo más sobre el funcionamiento de las comunidades de insectos tropicales.

Estamos inmersos en una grave crisis climática donde la responsabilidad principal, a mi modo de ver, son los políticos que no ponen los medios suficientes para atajar lo que se nos viene encima. ¿Qué opinas de esta grave situación planetaria?
La crisis climática es una evidencia que debiera concienciarnos mucho más en nuestras acciones diarias. Es un proceso grave, muy preocupante que requiere de acciones concretas, decididas y con implicación de toda la sociedad. No podemos reclamar que se implementen políticas para mitigar el cambio climático y no modificar nuestros hábitos personales de consumo y uso de los recursos naturales. Debemos exigir a los políticos que impulsen la lucha contra el cambio climático a través de la implementación de regulaciones que promuevan la sostenibilidad, reducción de emisiones, apoyo a las energías renovables respetando la naturaleza, fomentar las prácticas agrícolas libres de contaminantes y respetuosas con la biodiversidad del entorno, etc. Necesitamos un gran acuerdo internacional para promover una eficaz cooperación entre países que permita abordar los grandes desafíos ambientales del siglo XXI, el cambio climático y la creciente pérdida de biodiversidad. Las políticas se canalizan a través de grandes cumbres internacionales sobre el clima o sobre la biodiversidad que constituyen un camino lleno de obstáculos. Se discute en un marco internacional multicultural donde afloran intereses de todo tipo y distintas formas de entender la vida y el estado de bienestar. A veces sirven para discutir más sobre cuestiones semánticas y definitorias que sobre los problemas reales que afectan al medio ambiente, pero creo que son necesarias estas cumbres para mantener el espíritu de lucha y seguir intentando llegar a acuerdos que permitan encontrar soluciones.

Como profesor de Universidad, tienes contacto con muchos jóvenes todos los años. ¿Crees que son conscientes del cambio climático producido por el hombre? ¿Les ves con inquietudes referente a este tema? Lo digo porque no existe una plataforma fuerte y continuada de lucha social por parte de los jóvenes, a pesar que serán ellos y su futuro los que se ven amenazados.
Yo quizás tengo una visión algo sesgada dado que mi contacto es con estudiantes de biología y medio ambiente. No creo que las generaciones actuales sean muy diferentes a las nuestras cuando éramos estudiantes. Ahora hay mucha más información y esto les permite el acceso rápido a informes y noticias, lo que supone una mejora sustancial respecto a lo que era nuestra sociedad a finales del pasado siglo. La percepción que tenemos de su actitud creo que está sesgada por nuestra brecha generacional. El ser humano inevitablemente vuelve al pasado para valorar el presente. Nuestros recuerdos y percepciones los modelamos de manera imperfecta y con fallos de memoria condicionados por nuestra experiencia, y esto nos lleva a creer que los tiempos pretéritos fueron mejores. Son muchos los jóvenes que se implican en temas sociales, luchan por un mundo mejor, contribuyen con su bien hacer diario y se preocupan por el mundo y el medio ambiente. No creo que sean en porcentaje ni menos ni más de lo que éramos en nuestras épocas juveniles, y a estas generaciones de jóvenes, preocupadas por múltiples temas de nuestra sociedad actual y emprendedoras, hay que darles paso, apoyarles en sus ideas y si fuese necesario contribuir a guiarlos, pero desde un segundo plano.


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