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¡Zas! Madrid | April 16, 2024

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Elena Liberatori, la jueza que hizo historia con el caso de la orangutana Sandra - ¡Zas! Madrid

Elena Liberatori, la jueza que hizo historia con el caso de la orangutana Sandra
Pedro Pozas Terrados

«Recuerdo el momento en el cual la Secretaria del Juzgado me dijo que la parte demandante era un animal»

La jueza argentina Elena Liberatori, en su despacho.

Desde muy pequeña, Elena Liberatori ha tenido una sensibilidad y empatía extraordinarias hacía los animales no humanos, y este hecho ha marcado su existencia. La llegada del Expediente Sandra y su posterior sentencia ha sido un referente importante en la defensa de los animales y en especial de los homínidos no humanos. El Caso Sandra supuso que un tribunal de Argentina concediera el habeas corpus a una orangutana, reconociéndola como «persona no humana y ser sintiente». A raíz de esta sentencia, la orangutana Sandra fue liberada de su celda en el zoológico de Buenos Aires y llevada al Santuario Center of Great Apes, en el Estado de Florida.

En primer lugar, quisiera preguntarte por la sentencia que ha dado la vuelta al mundo al haber declarado a un homínido no humano, a la orangutana Sandra, como «persona no humana con derechos adquiridos». ¿Al dictar la sentencia presentiste que ibas a salir en todos los medios de comunicación, tanto nacionales como internacionales?
Honestamente nunca pensé en la repercusión internacional porque creo que sólo hice lo que correspondía como jueza y lo obvio desde mis convicciones. Empezamos a advertir con mi equipo (estamos en redes como Equipo Judicial Sandra) que producía cierto ruido, como decimos aquí, cuando una revista de España, precisamente, me declaró persona non grata. Esa revista se llama Mundo Toro. Hoy en día, sigue siendo mi mayor orgullo. Y a la vez me sorprendió cómo advirtieron rápidamente que la decisión de declarar a un animal “persona no humana”, podía tener consecuencias indeseadas para ellos. Eso sí me sorprendió entonces. Ahora bien, no mucho tiempo después, yo diría ya a comienzos del 2016, nos encontramos con mi equipo muy sorprendidos por el creciente interés internacional con respecto a esta sentencia. Tanto que comenzamos a armar un clipping con las noticias de países increíbles como Pakistán, India, Indonesia o Corea del Sur, de hecho, una documentalista de ese país se encuentra desde entonces haciendo una película cuyo estreno está previsto sea este año. Haber llegado a despertar el interés por esta cuestión en esos lejanos países, a la vez que en otros de Europa y América, nos sorprendió muchísimo. No podíamos dar crédito.

Como jueza experta y con mucha experiencia, ¿le sorprendió que se presentara un habeas corpus a Sandra?
Mantengo vivo en mi memoria el momento en el cual la Secretaria del Juzgado, la Dra. Noelia Villarino, acude a mi despacho para decirme que era un expediente cuya parte demandante era un animal.

Por parte del Proyecto Gran Simio, presenté varios informes que no sé si tuvieron alguna influencia en su decisión.
Efectivamente. A raíz de esta pregunta he vuelto a releer el expediente y he encontrado que hay un informe de Proyecto Gran Simio negativo a que Sandra fuera trasladada al Centro de Primates Rainfer en Madrid y otro informe, en este caso positivo, con respecto a llevarla al Santuario de Sorocaba en Brasil.
Es importante aclarar aquí que, si bien esos informes del Proyecto Gran Simio me daban una valiosa opinión, todas mis decisiones se sustentaron en lo que el equipo científico (integrado por médicos veterinarios, biólogos, antropólogos, etc. de las Universidades Nacionales de Buenos Aires y de La Plata) establecía a cada momento. De hecho, para poder resolver cuál sería el mejor lugar de traslado, ese equipo estableció de modo exhaustivo una serie de requisitos y que quien respondiera la mayor parte de los mismos, sería el lugar indicado para llevar a Sandra. Por ejemplo, sobre la institución receptora de Sandra, se preguntaba: ¿es una institución científica? ¿Cuáles son sus publicaciones? ¿Se dedica a una especie en particular? ¿Oficia de depósito de animales de distintas especies? ¿A qué legislación está sometida y si la cumple?; sobre el espacio, se estudiaba el área del recinto, discriminada en techada y sin techar, el volumen aprovechable del recinto, el espacio practicable de aislamiento (zona de privacidad). Sobre el personal, se discriminaba por formación: veterinarios, biólogos, técnicos e inserción laboral (de planta, contratados o voluntarios).
En los dos primeros casos, se debían remitir el curriculum. Sobre el manejo: rutina diaria propuesta para Sandra, responsables y operadores, facilidades médicas, protocolos, responsables y operadores, registros a mantener, tipo y periodicidad, programas de enriquecimiento, de entrenamiento, de interacciones y de investigaciones, indicando respectivamente responsables y operadores. Sobre los aspectos sociales: animales con los que interactuará, si los hay. En caso de haberlos, procedimiento de introducción de Sandra al grupo existente, variables que monitorearán para controlar esas interacciones, intervenciones que se tienen previstas a partir de las relaciones entre los animales, circunstancias en las que se realizarían.
Los científicos señalaron al tribunal que esos ejes permitirían que yo pudiera comparar los posibles destinos de Sandra, de forma que pudiese escoger el que cumpliera con la manda judicial. Por otra parte, en ese entonces establecí que esas instituciones que se presentaran como postulantes debían responder cada ítem con carácter de declaración jurada. Lo expuesto a modo de ejemplo, no quiero sobreabundar aunque sí es mi propósito ilustrar acerca del énfasis y la importancia que desde el inicio del caso asigné a los aspectos científicos. Eso es hasta hoy día algo distintivo en lo que respecta al trabajo de un tribunal.

La orangutana Sandra celebra su 34 cumpleaños en el santuario Center of Great Apes de La Florida.

Supongo que tus compañeros del juzgado se quedaron un tanto sorprendidos. ¿Se burlaron de ti o hubo amagos de risas?
Esta pregunta es muy interesante. Todas las personas que trabajan conmigo se sorprendieron, pero también pensaron que era el juzgado indicado a los propósitos de la demanda. Por otra parte, nunca había visto un orangután (siempre detesté los zoos) y desde luego ninguno de nosotros conocía a ese animal no humano. Cuando descubrí que tenemos un parentesco genético muy cercano a los orangutanes, a veces, en broma y a sabiendas de que a algunas personas les molestaba, pedía el expediente de la “parienta”. Tengo asumido que en muchas decisiones judiciales he sido disruptiva por decirlo de algún modo y en consecuencia, no han sido del agrado de mis colaboradores, por lo menos, algunos. Ese 2015 era un año de elecciones presidenciales, y entonces sí había bromas acerca de que la “mona” va a votar también. Eso motivó que expresamente en la sentencia se aclarara que no se trataba de los derechos nuestros sino los de ella, un individuo de otra especie y con sintiencia.


Cuando descubrí que tenemos un parentesco genético muy cercano a los orangutanes, a veces, en broma y a sabiendas de que a algunas personas les molestaba, pedía el expediente de la “parienta”.


Sé que eres referente en la defensa de los derechos de los animales y estás muy involucrada de forma activista en su protección. ¿Fue a raíz del caso Sandra o ya estaba en tus genes?
Mi madre solía contar que siendo una beba reclamaba parada en la cuna ver al “ico, ico”, el caballo del lechero… Como dice Jane Goodall tuve la suerte de que siempre en casa hubiera perros rescatados de la calle, y ellos fueran mi verdadera escuela. También sufría mucho de niña viendo los caballos y las yeguas tirando de los carros y, a veces, al ver esos latigazos sentía la rabia e impotencia de no poder hacer nada. He llorado mucho por esas situaciones.

¿Sigues ejerciendo aún como jueza?
Así es. Es un cargo que da muchos dolores de cabeza, pero a la vez no pocas satisfacciones. Es un lugar especial para tratar de mejorar las cosas, “correr la alambrada” como familiarmente decimos por aquí.



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